Le damos la bienvenida a La Galerie Dior

La aplicación le permite profundizar en su visita y descubrir contenidos exclusivos.

Continúe descubriendo la historia de Dior
05

El arte del lazo

Algunos adornos eran especialmente apreciados por Christian Dior, y los lazos son, sin duda, los que más aparecen en su obra y en la de sus sucesores.

“Los lazos son el adorno más natural de un vestido porque son una forma común de cerrar y anudar el tejido”.

A pesar de su sencillez —pues se crean con solo anudar dos cintas—, realzan la silueta al tiempo que le confieren su propia belleza. “Me encantan los lazos para cerrar un escote, adornar un sombrero o abrochar un cinturón. Me gustan grandes, pequeños o enormes, de cualquier manera y en cualquier material”, escribió Christian Dior en su Pequeño diccionario de la moda en 1954. Con un sutil toque de feminidad, sirven para adornar el cabello o el calzado, se transforman en pendientes y engalanan los frascos del perfume Miss Dior desde 1949. Un lazo estratégicamente colocado puede aportar a un look un aire más recatado o extravagante, e incluso convertirse en parte integral del propio diseño al colocarse a modo de drapeado sobre el cuerpo

A finales del siglo XVII, Mademoiselle de Fontanges, una de las últimas favoritas del rey Luis XIV, puso de moda un peinado que acabó llevando su nombre y que se sujetaba con una sencilla cinta anudada sobre la frente. El lazo “fontange”, admirado por Christian Dior, se utilizó para adornar los medallones ovalados y rectangulares creados por Victor Grandpierre para la Maison. Aún hoy, este elemento decorativo sigue simbolizando la suprema elegancia del estilo Dior.

05

El arte del lazo

Algunos adornos eran especialmente apreciados por Christian Dior, y los lazos son, sin duda, los que más aparecen en su obra y en la de sus sucesores.

“Los lazos son el adorno más natural de un vestido porque son una forma común de cerrar y anudar el tejido”.

A pesar de su sencillez —pues se crean con solo anudar dos cintas—, realzan la silueta al tiempo que le confieren su propia belleza. “Me encantan los lazos para cerrar un escote, adornar un sombrero o abrochar un cinturón. Me gustan grandes, pequeños o enormes, de cualquier manera y en cualquier material”, escribió Christian Dior en su Pequeño diccionario de la moda en 1954. Con un sutil toque de feminidad, sirven para adornar el cabello o el calzado, se transforman en pendientes y engalanan los frascos del perfume Miss Dior desde 1949. Un lazo estratégicamente colocado puede aportar a un look un aire más recatado o extravagante, e incluso convertirse en parte integral del propio diseño al colocarse a modo de drapeado sobre el cuerpo

A finales del siglo XVII, Mademoiselle de Fontanges, una de las últimas favoritas del rey Luis XIV, puso de moda un peinado que acabó llevando su nombre y que se sujetaba con una sencilla cinta anudada sobre la frente. El lazo “fontange”, admirado por Christian Dior, se utilizó para adornar los medallones ovalados y rectangulares creados por Victor Grandpierre para la Maison. Aún hoy, este elemento decorativo sigue simbolizando la suprema elegancia del estilo Dior.